Forma de Acompañar

Nuestro acompañamiento es una Escuela para la Vida y se compone de:

Encuentro inicial: Atendemos a las personas que se ponen en contacto con nosotros buscando una transformación real y vienen abiertas a la escucha y al respeto. El encuentro inicial es con Maria Ramírez que determinará qué tipo de acompañamiento es el más adecuado para tu transformación. Si quieres iniciar tu trabajo con nosotros te rogamos pulses aquí.

Acompañamiento individual: Para personas que ya hayan venido al Encuentro inicial y desean profundizar en su transformación y tiene sentido que lo hagan con nosotros. Este acompañamiento puede ser con Maria Ramírez o Zaida Egea.

Acompañamiento grupal: Es un espacio que se comparte con otras personas y pedimos apertura a compartir con otras personas tus asuntos íntimos.

  • Confidencialidad: guardar absoluta reserva de todo lo que hayas visto u oído de las demás personas. Puedes contar todo lo que tiene que ver contigo, siempre que no desvele nada de los demás.
  • Respeto por los demás participantes: tanto durante el Encuentro como fuera de él. Si quieres ponerte en contacto con alguna persona que has conocido en el Encuentro, mira que sea desde el respeto y el cuidado, o no te pongas en contacto con ella. Si tienes dudas coméntalo con nosotros.


El proceso de transformación

La persona inicia el proceso desde un lugar de alto sufrimiento, aunque muchas veces no es consciente de él. Con lo primero que contacta es con el dolor, un dolor que viene de la infancia y que se ha agravado por malas experiencias en la edad adulta, con el abandono… se siente perdida, culpable, con miedo, no sabe quién es ni adónde va. Su situación exterior también es insatisfactoria: malas relaciones, descontenta con lo que hace…

Nadie le ha enseñado a “manejar” ese ser complejo que llamamos ser humano. Puede que tenga un montón de conocimientos, pero el conocimiento no es sabiduría. Poco sabe de serenar la mente y poner conciencia, de atravesar las emociones para llegar al corazón, de centrar su energía, de llevar la sexualidad hacia adentro, de escuchar al cuerpo, de vivir conectada con algo más grande que ella, de ser libre y a la vez respetuosa y responsable con ella misma y con los demás, de moverse con fluidez entre la Fuerza del Cielo y la Fuerza de la Tierra. Y mucho menos de conseguir que todo esto funcione de forma integrada. Por eso, en mi forma de trabajar, comprender mentalmente lo que sucede es sólo una parte, pero la principal es el contacto experiencial con ese “lugar” donde está la felicidad, a partir de mi propio contacto con ese “lugar”.

Los primeros pasos tienen que ver con empezar a sanar su dolor, poner conciencia en su vida, serenar su interior… empezar a vivir en otro lugar interior. Es un momento difícil porque todo está muy desordenado y el dolor, el miedo y la confusión están muy presentes.

Según su interior va cambiando empieza a ver cómo algunos aspectos de su exterior cambian por sí solos y también va tomando conciencia clara de la necesidad de introducir cambios en otros aspectos. E inicia pequeños movimientos que la llevarán a movimientos mayores.

Esos cambios exteriores refuerzan su proceso interior y la persona da un salto a más conciencia y más amor, lo que disminuye su sufrimiento. Lentamente va cambiando de lugar interno y se va serenando y ordenando su interior y su exterior.

En cada movimiento encontrará resistencias en su interior: el cambio asusta a la mente y la integración necesita de experiencias y tiempo. También encontrará resistencias en su entorno, puesto que si ella cambia propicia un cambio en los demás. Pero poco a poco va tomando confianza en su proceso, se siente más serena y se vuelve un poco más atrevida.

El proceso de cambio la va llevando a una mayor unión con el Espíritu, a una mayor amorosidad, paz, felicidad y también libertad, respeto, responsabilidad. En un proceso que no es lineal -sino que se mueve en la polaridad- y que necesita tiempo; entendiendo también que la transformación interior traerá cambios al entorno y relaciones.
Mi trabajo es acompañar a la persona en el proceso de cambio y lo hago ayudándola a poner conciencia en lo que le está sucediendo en su vida cotidiana, para que pueda encontrar mejores soluciones y a partir de ahí vaya creando su propia sabiduría. Respetando en todo momento su libre albedrío.

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